28.11.11

HISTORIAS DE TATUAJES: LA ESCUELA EUROPEA

POR: Prof. Huysmans

Si bien esta escuela posee una gran historia, no existe una tradición realista del tatuaje europeo a partir de la época romana. Al ser algo usado únicamente para marcar a criminales, no habia ninguna necesidad de embellecerlo, y por tanto, al contrario que en las otras escuelas, jamás pasó de ser una sencilla marca realizada con alguna esquirla metálica afilada.

Si bien hay algunos testimonios vagos del tatuaje religioso en el medievo, no se “redescubre” hasta el año 1800, gracias al capitán Cook y sus viajes de exploración que le pusieron en contacto con los Polineasios tatuados, que se exhiben a modo de curiosidad en el continente.

Su auge es en el siglo XIX, cuando se pone de moda entre marineros y soldados, lo cual refuerza aún más el estereotipo del tatuado marginal, aparte de todo y de todos.
Si bien la ejecución era un un principio muy pobre (se tatuaba en esta época con una aguja impregnada en una tinta de muy mala calidad, en el modo que aún se usa en algunas cárceles occidentales) no faltaban motivos complejos, religiosos en su mayoría o de parajes exóticos (una mujer vestida de manera exótica, por ejemplo).

Se dice que personajes destacados, como el Zar Nicolás y Eduardo VIII se hicieron tatuar.

La máquina de tatuar se inventó poco después, en 1891 y con ella nace la profesión de tatuador como tal. Aunque está invención se atribuye a un famoso tatuador de la época llamado O'Reilly, algunos apuntan a que se basó en una pluma de tinta permanente creada por Tomas Edison.

Los estudios florecen, especialmente en Alemania y Estados Unidos y suelen estar situados en puertos, donde tanto los militares como los marinos acudían en masa a tatuarse, llegando incluso a formarse largas colas en las puertas de los negocios.

El ritual en Europa no existe, al carecer de tradición. Muchos de los tatuadores no eran profesionales y provenían de oficios mas o menos artísticos, lo cual hacía que muchos de los motivos o tatuajes fuesen bastante malos y poco variados.

El comportamiento a la hora de hacerse u tatuaje era como el de cualquier transacción económica, con un cliente que llegaba, elegía su diseño, lo paga y se le tatuaba.
El primer estudio de tatuaje se abrió en Nueva York en 1870 por un marinero recién llegado de la Polinesia, que tatuaba siguiendo esa técnica.
Pero no todo eran malas noticias. La cultura creció y se expandió muy rápido y la máquina de O'Reilly facilitó la creación de dibujos más complicados y de mejor calidad.

Podríamos decir que la tradición no está exenta de simbolismo, aunque abundan los símbolos de profesiones o relativos a ellos, así como una enorme cantidad de motivos relacionados con la sexualidad femenina (no olvidemos que es un mundo eminentemente masculino).
Sin embargo, con la ampliación del negocio, surge la idea del espectáculo de hombres y mujeres tatuados, aunque el de las mujeres tendría mucho más atractivo, por el obvio componente erótico del espectáculo.

Desgraciadamente no se puede decir mucho más del tatuaje europeo a este nivel, ya que su prohibición durante gran parte de la historia supuso un enorme retraso y una mayor superficialidad en los diseños e imaginario del tatuaje Europeo.




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