28.5.12

LA MUERTE EN LA EDAD MEDIA: DOS FIGURAS CONTRAPUESTAS

POR: Rattus Norvergicus 

La edad media en Europa conocerá un momento especialmente crítico en el siglo XIII, tras una relativa mejora de las condiciones de vida y una cierta bonanza política la muerte volverá a extender su sombra sobre nuestro continente a causa de un aumento de los conflictos bélicos (fundamentalmente la Guerra de los 100 Años), del retorno de las hambrunas como consecuencia de una serie de malas cosechas y de un nuevo y temible actor, la peste negra  espectro sin precedentes que muchos interpretarán como la materialización física de la ira divina.
Cómo es lógico estos hechos tendrán sus consecuencias sobre la psique colectiva europea y se manifestará a través de dos figuras: el encuentro de los tres vivos y los tres muertos frente a la danza macabra, ambos paradigmas de una forma de entender la muerte contrapuesta.

La primera de ellas responde una visión claramente piadosa y moralista del fin de nuestros días. Dicha leyenda nos habla de tres jóvenes de diferente sexo en la plenitud de sus días los cuales se encuentra durante el ejercicio de una cetrería con tres horribles muertos reanimados, los jóvenes asustados por el temible aspecto pútrido y diabólico de los aparecidos tratarán de huir hasta que se dan cuenta que dichos cadáveres son ellos mismos cuando estos pronuncian a través de sus mandíbulas descarnadas la conocida frase de “COMO ME VES TE VERÁS”. Esto tendrá un efecto traumático sobre los jóvenes que decidirán entonces abandonar su vida disoluta e inconsciente para evitar su trágico sino cómo cadáveres errantes.
De este modo se presenta la necesidad de estar preparado espiritualmente para la muerte pues esta llega en cualquier momento, lo cual se manifiesta en la aparición de los llamados manuales del ars moriendi que enseñan a los hombres cómo han de morir correctamente para estar en paz tanto con Dios como con sus semejantes.

Sin embargo si bien la cercanía de la guadaña puede obligar a muchos a hincar la rodilla ante el altar o el armiño para otros es un llamamiento a aprovechar sus días frente al inevitable destino, idea que tendrá su reflejo en la alegoría de la danza de la muerte que nos muestra cómo por mucho que hagamos nada nos va a librar de acabar bailando este tétrico son e igualmente nos recuerda cómo la muerte nos iguala a todos pues su inexorable guadaña no entiende ni de oro ni de dignidades, siendo esta idea una importante inspiración para herejes y rebeldes del momento.

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