Recientemente, los restos de Rudolf Hess han sido removidos de su legítima tumba, según se ha podido saber por voluntad de las autoridades del lugar,ansiosas de evitar las marchas conmemorativas llevadas a cabo por simpatizantes de la llamada "extrema derecha".
Independientemente de la filiación política de cada uno, cabe plantearse, desde luego, hasta qué punto estamos llegando con el objetivo de edulcorar y meter mano a la historia, cuando no directamente de eliminar a sus protagonistas y principales actores.
El orgullo de un pueblo se basa en el conocimiento de sus ancestros,de su historia, de sus raíces en síntesis.No en cambiarlas a voluntad según los vientos que soplen en las altas esferas.Una Europa sin memoria, o con una memoria cuarteada, es un gigante ciego, que no ve de dónde viene ni hacia dónde va.
Qué final tan poético y triste a la vez para un combatiente caído en plenitud de sus fuerzas.Yacer en una tumba sin nombre y sin homenaje más allá del eterno vaivén de las olas que el mismo,hace ya 70 años,atravesó en pos de una Europa mejor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario